jueves, 12 de mayo de 2016

Desorden.

Junté el olvido con el querer
y así me quedé.

Me convertí en un caos,
en un ovillo de lana
de donde no puedo deshacer 
       ni mis propios
              nudos.

Soy un pentagrama donde mis notas
no tienen ni ton ni son.
Donde el La está en el Sol,
y los silencios son demasiado
                    largos.
Donde perdí el ritmo
al encontrarme con tus ojos
y notar el frío polar;
se me cortaron los labios
y no podía
                     hablar.

Así me quedé,
sin música que me guiara,
sin un hilo conductor que me llevara a la meta
convirtiendo mi camino,
en un laberinto 
con piedras en el camino,
que me impiden
llegar
a mi             destino.

martes, 10 de mayo de 2016

"Corazón coraza."

Junté mis miedos
e hice una coraza.
Ahora soy tortuga,
ahora soy escudo.

Me rompí en mil
como un diamante fuerte
que a pesar de mi coraza,
me convierto en arena
sin poder recomponerme.

Soy un espejo roto en el suelo,
reflejando
en cada parte, 
el pequeño latir
de un corazón lleno
de mares negros.

Mi coraza no es viable ni ante mis ojos.






domingo, 8 de mayo de 2016

Alcemos la voz.

Fíjate en el vuelo de esa ave,
inalcanzable, con tono melancólico
y que te hace sentir nostálgico de cuando eras libre.
Que ahora, solo existen las cadenas que ahora nos atan,
que hacen que no seamos nosotros mismos,
solo esclavos del sistema.

Nos han puesto en silencio
y ni siquiera sin vibración,
y nosotros no hacemos
nada.

Nos despertamos con ganas de beber
de esa libertad soñada,
y nos acostamos,
con la misma sed.

Que joder, gritemos,
gritemos hasta dejarnos la garganta
en cada paso,
en cada alzada de puño
en cada puñalada que nos dan.

Solo hay ciegos, porque no quieren abrir los ojos
y darse cuenta
de que no es vida
que nos roben la nuestra.

Rompamos las cadenas que nos atan,
rompamos el sistema,
rompamos
cada una de las injusticias,

rompámonos la voz.

sábado, 23 de abril de 2016

Cuidado

Me tocaste y empecé a ser creyente
de tantas veces que invocaba a dios,
pero no del que todos hablan
sino del que reside en tu pecho,
en el lado izquierdo
que hace que me crezca,
que me crea diosa
y la reina de este jodido mundo de mierda.

Ese dios que me cuida en mis peores momentos,
que me llama en cada noche en la que lloro y me dice:
"Tranquila estoy aquí."
y joder, lo consigue,
consigue que cada día sea más fácil avanzar,
que sea la morfina de mi dolor
y que se clave en mi jodido corazón.

Se hizo mi hogar donde cobijarme cuando tengo frío,
que es el Sahara en medio de mi propio Polo Norte.
Que llegó, como si nada,
rompiendo barreras, escudos, muros
llegando a mi, abriéndose paso entre toda mi mierda,
la limpió, cogió hilo y aguja,
y me remendó.



domingo, 17 de abril de 2016

Son anécdotas nada más.

Que yo solo quiero
romperte los esquemas,
que te preguntes el por qué
de todo lo que pasé.
Que cada verso que marco
son dolores en las venas.

Que te montes
un mundo al revés
donde pienses
que yo todo lo sé;
y en realidad, yo no sé nada
solo he tirado la casa
por la puta ventana.

Que lo que vivo
son anécdotas nada más;
no es nada usual, ni son ganas de llorar.
Son ganas de gritar
son ganas de luchar
por pasar cada segundo
tirado en el mar, intentándote besar
con cada roce de tu mano
a tu lado

           al caminar.

domingo, 10 de abril de 2016

Gaiola.

Siento no ser capaz de romper las cadenas
de no tener la fuerza interna para liberarme
y volar por tus alturas,
es que nunca he sido de altos vuelos.

Y estoy sola en mi jaula,
cantando a pleno pulmón
sobre la libertad que se ve entre las rejas,
pero sigo sin notarla,
entre mis manos.

Y te veo a ti,
con tus grandes alas,
que me tiendes tus manos entre las rejas,
llenándome de pajaritos la cabeza con ansias de volar,
de que volemos juntos de la mano
que tu me ayudas.

Y yo, te asiento con la cabeza,
con mis alas rotas
y mis grilletes en las piernas,
que mi cabeza es la que manda
aunque el corazón quiera,
y que soy una cobarde
y un pésimo ángel.

Que aquí sigo encerrada,
que no soy como Lucifer y sus 66 sellos,
que lo mío es peor.
Que aquí solo me libero yo
y

           nadie         más.

miércoles, 30 de marzo de 2016

En mi habitación.

Bajo mi colchón
guardo la luna de cada noche,
para recordar
que estás aquí
que no te has ido.

Bajo mi colchón
guardo cada recuerdo olvidado
por si acaso dejo de recordar
cada momento a tu lado.

En cambio,
bajo mi almohada,
guardo las mayores preocupaciones,
un par de lágrimas
y quizás las mejores sonrisas.

Bajo las sábanas, guardo temores
que tenía de pequeña, y de no tan niña.
Guardo juegos de mayores,
y un par de sueños no conseguidos. (aún)

En cada rincón de esta vieja y sucia habitación
guardo trocitos de mi,
por si por el camino me rompo,
tener piezas de repuesto,
y no sentirme,
nunca
vacía.